¿Qué es el RCP?
RCP significa reanimación cardiopulmonar.
Es un procedimiento de emergencia para salvar vidas
que se utiliza cuando la persona ha dejado de respirar o el corazón ha cesado
de palpitar. Esto puede suceder después de una descarga eléctrica, un ataque cardíaco o ahogamiento.
La RCP combina respiración boca a boca y
compresiones cardíacas:
v La respiración boca a boca
suministra oxígeno a los pulmones de la persona.
v Las compresiones cardíacas
mantienen la sangre oxigenada circulando hasta que se puedan restablecer la
respiración y las palpitaciones cardíacas.
Se puede presentar daño permanente al cerebro o la
muerte en cuestión de minutos si el flujo sanguíneo se detiene; por lo tanto,
es muy importante que se mantenga la circulación y la respiración hasta que
llegue la ayuda médica capacitada.
Las técnicas de RCP varían ligeramente dependiendo
de la edad o tamaño del paciente. Las técnicas más novedosas hacen énfasis en
las compresiones por encima de la respiración boca a boca y las vías
respiratorias, revocando la vieja práctica.
1 Asegura el lugar de los hechos Elimina los peligros que amenacen tu seguridad, la
del paciente o la de las personas que ahí se encuentren.
2 Comprueba el estado de consciencia de la víctima. Arrodíllate a la altura de los hombros de la víctima y sacúdelos con suavidad.
Acércate a su cara y pregúntale en voz alta si se encuentra bien:
Si responde: deja a la víctima en la posición en que se encuentra y pasa a realizar una valoración secundaria, poniendo solución a los problemas que vayas detectando.
Si no responde:
3 Pide ayuda sin abandonar a la víctima y colócale en posición de reanimación. Boca arriba con brazos y piernas alineados sobre una superficie rígida y con el tórax al descubierto.
2 Comprueba el estado de consciencia de la víctima. Arrodíllate a la altura de los hombros de la víctima y sacúdelos con suavidad.
Acércate a su cara y pregúntale en voz alta si se encuentra bien:
Si responde: deja a la víctima en la posición en que se encuentra y pasa a realizar una valoración secundaria, poniendo solución a los problemas que vayas detectando.
Si no responde:
3 Pide ayuda sin abandonar a la víctima y colócale en posición de reanimación. Boca arriba con brazos y piernas alineados sobre una superficie rígida y con el tórax al descubierto.
4 Abre la vía aérea. Coloca
una mano sobre la frente y con la otra tira del mentón hacia arriba, para
evitar que la lengua impida el paso del aire a los pulmones.
5 Comprueba si la víctima respira normalmente
manteniendo la vía aérea abierta (ver, oír, sentir durante no más de
10 seg.)
Si la víctima respira
normalmente:
- Colócala en posición lateral de seguridad (PLS).
- Colócala en posición lateral de seguridad (PLS).
- Llama al 112 o busca ayuda.
- Comprueba periódicamente que sigue
respirando.
Si la víctima no respira normalmente:
6 Pide ayuda, llama al 112 o pide a alguien que lo haga e inicia 30 compresiones torácicas en el centro del pecho.
7 Realiza 2 insuflaciones con la vía aérea abierta (frente-mentón) y la nariz tapada
Si la víctima no respira normalmente:
6 Pide ayuda, llama al 112 o pide a alguien que lo haga e inicia 30 compresiones torácicas en el centro del pecho.
7 Realiza 2 insuflaciones con la vía aérea abierta (frente-mentón) y la nariz tapada
Si el aire no pasa en la primera
insuflación, asegúrate de estar haciendo bien la maniobra frente mentón y
realiza la segunda insuflación, entre o no entre aire.
8 Alterna compresiones - insuflaciones en una secuencia 30:2 (30 compresiones y 2 insuflaciones) a un ritmo de 100 compresiones por minuto.
9 No interrumpas hasta que la víctima inicie respiración espontánea, te agotes o llegue ayuda especializada.
RCP EN BEBES
MANIOBRAS DE HEIMLIVH EN BEBÉS, NIÑOS Y ADULTOS.
8 Alterna compresiones - insuflaciones en una secuencia 30:2 (30 compresiones y 2 insuflaciones) a un ritmo de 100 compresiones por minuto.
9 No interrumpas hasta que la víctima inicie respiración espontánea, te agotes o llegue ayuda especializada.
RCP EN BEBES
RCP corresponde a reanimación cardiopulmonar. Es un procedimiento de
salvamento que se lleva a cabo cuando la respiración o los latidos cardíacos de
alguien han cesado. Esto puede suceder después de ahogamiento, sensación de
ahogo, asfixia u otras lesiones. La reanimación cardiopulmonar (RCP) consiste
en:
·
Respiración
boca a boca, la cual provee oxígeno a los pulmones.
·
Compresiones
cardíacas, las cuales mantienen la sangre circulando.
Se puede presentar daño cerebral permanente o la muerte en cuestión de
minutos si el flujo de sangre se detiene. Por lo tanto, se debe continuar con
estos procedimientos hasta que los latidos cardíacos y la respiración del bebé
retornen o llegue personal médico entrenado.
Este artículo aborda la RCP que se hace en un bebé.
Consideraciones
La RCP puede salvar vidas, pero la realiza mejor alguien que haya
recibido entrenamiento para tal fin en un curso acreditado. Los procedimientos
descritos aquí no sustituyen el entrenamiento en RCP.
Todos los padres de familia y aquellos que se encargan de cuidar niños
deben aprender RCP para bebés y niños si todavía no lo han hecho. Ver:
www.americanheart.org para averiguar dónde se dictan clases cercanas.
Las técnicas más novedosas hacen más énfasis en las compresiones
cardíacas que en la respiración boca a boca y la vía respiratoria, lo que
significa una marcha atrás con respecto a la vieja práctica.
Causas
Hay muchas situaciones que provocan que los latidos cardíacos y la
respiración de un bebé se detengan. Algunas razones por las cuales usted tal
vez necesite realizar RCP en un bebé abarcan:
·
Asfixia
·
Ahogamiento
·
Descarga
eléctrica
·
Sangrado
excesivo
·
Traumatismo
craneal o lesión grave
·
Enfermedad
pulmonar
·
Intoxicación
·
Sensación
de ahogo
Síntomas
La RCP se debe llevar a cabo si el bebé tiene los siguientes síntomas:
·
Ausencia
de pulso
Primeros auxilios
Los siguientes pasos para la RCP se basan en las instrucciones de la
Asociación Americana del Corazón (American
Heart Association):
1.
Verifique si hay lucidez mental: Sacúdalo
o palmotéelo suavemente. Observe si se mueve o hace algún ruido. Pregúntele en
voz alta "¿Estás bien?"
2.
Si no hay respuesta, pida ayuda. Pídale
a alguien que llame al número local de emergencias (911 en los Estados Unidos).
No deje al niño solo para ir personalmente a llamar al número local de emergencias
hasta que se le haya practicado RCP aproximadamente por dos minutos.
3.
Coloque al bebé cuidadosamente boca arriba. Si existe la posibilidad de que el bebé tenga una lesión en la
columna, dos personas deben moverlo para evitar torcerle la cabeza y el cuello.
4.
Realice compresiones cardíacas:
·
Coloque
dos dedos en el esternón, justo debajo de los pezones, y asegúrese de no
presionar en el extremo del esternón.
·
Mantenga
la otra mano en la frente del bebé, sosteniendo la cabeza inclinada hacia atrás.
·
Aplique
presión hacia abajo en el pecho del bebé, de tal manera que se comprima entre
1/3 y 1/2 de su profundidad.
·
Aplique
30 compresiones, permitiendo cada vez que el pecho se levante completamente.
Estas compresiones deben efectuarse de manera RÁPIDA y fuerte sin pausa. Cuente
las 30 compresiones rápidamente: "1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10, 11, 12,
13, 14, 15, 16, 17, 18, 19, 20, 21, 22, 23, 24, 25, 26, 27, 28, 29, 30,
ya".
5.
Abra la vía respiratoria. Levante
la barbilla con una mano. Al mismo tiempo, incline la cabeza hacia atrás
empujando la frente hacia abajo con la otra mano.
6.
Observe, escuche y sienta si hay respiración. Ponga el oído cerca de la nariz y boca del bebé. Observe si hay
movimiento del pecho y sienta con la mejilla si hay respiración.
7.
Si el bebé no está respirando:
·
Cubra
firmemente con su boca la boca y la nariz del bebé.
·
O cubra
sólo la nariz y mantenga la boca cerrada.
·
Mantenga
la barbilla levantada y la cabeza inclinada.
·
Dé 2
insuflaciones boca a boca. Cada insuflación debe tomar alrededor de un segundo
y hace que el pecho se levante.
8. Continúe la RCP (30 compresiones cardíacas,
seguidas de dos insuflaciones y luego repetir) durante aproximadamente dos
minutos.
9. Después de aproximadamente 2 minutos de RCP,
si el bebé aún no presenta respiración normal, tos o algún movimiento, déjelo
solo si no hay alguien más y vaya a llamar al número local de emergencias (911 en los Estados Unidos).
10. Repita las respiraciones boca a boca y las
compresiones cardíacas hasta que el bebé se recupere o llegue la ayuda.
Siga verificando la respiración hasta que llegue la ayuda.
REFERENCIA:
VIDEO RCP BEBES:
RCP
EN NIÑOS
RCP para
niños es similar a RCP para adultos. La proporción
de compresión/ ventilación es 30:2. Si usted está solo con el niño, haga 2
minutos de RCP antes de llamar 9-1-1.
![]() |
1) Use el talón de una o dos
manos para hacer las compresiones del pecho.
2) Empuje el esternón hasta aproximadamente
un tercio de la profundidad del pecho. (Como 2 pulgadas) por lo menos
100/minuto.
|
![]() |
3) Incline la cabeza hacia
atrás y escuche si tiene respiración. Si no está respirando normal, pellizque
la nariz y cubre la boca con la suya y sople hasta ves subir el pecho haga 2
soplos. Cada soplo debe tomar 1 segundo.
|
CONTINUE CON 30
COMPRESIONES Y 2 SUPLOS HASTA QUE LLEGUE AYUDA
Este artículo aborda la RCP en
niños en edades de 1 a 8 años.
Se puede presentar daño cerebral o la muerte en unos pocos minutos si el
flujo de sangre en un niño se detiene. Por lo tanto, se debe continuar con
estos procedimientos hasta que los latidos y la respiración del niño retornen o
llegue ayuda médica entrenada.
Consideraciones
La RCP
puede salvar vidas, pero la realiza mejor alguien que haya recibido
entrenamiento para tal fin en un curso acreditado. Las técnicas más novedosas
hacen más énfasis en las compresiones cardíacas más que en la respiración boca
a boca y la vía respiratoria, lo que revoca la vieja práctica.
Los
procedimientos descritos en este artículo no sustituyen el entrenamiento en
RCP.
El tiempo
es muy importante cuando se trata de un niño inconsciente que
no está respirando. La lesión cerebral permanente comienza después de tan solo
4 minutos sin oxígeno y la muerte puede ocurrir de 4 a 6 minutos más tarde.
Las
máquinas llamadas desfibriladores externos automáticos (AED, por sus siglas en
inglés) se pueden encontrar en muchos lugares públicos y están disponibles para
uso casero. Estas máquinas tienen almohadillas o paletas para colocarlas sobre
el pecho durante una emergencia potencialmente mortal. Dichas máquinas utilizan
computadoras para revisar automáticamente el ritmo cardíaco y dar un choque
súbito si, y sólo si, éste se necesita para hacer que el corazón recobre su
ritmo correcto.
Al usar
un desfibrilador externo automático, siga las instrucciones al pie de la letra.
Causas
Hay
muchas situaciones que provocan que los latidos cardíacos y la respiración de
un bebé se detengan. Algunas razones por las cuales usted tal vez necesite
realizar RCP en un niño abarcan:
·
Asfixia
·
Ahogamiento
·
Descarga
eléctrica
·
Sangrado
excesivo
·
Traumatismo
craneal o lesión grave
·
Enfermedad
pulmonar
·
Intoxicación
·
Sensación
de ahogo
Síntomas
La RCP se
debe llevar a cabo si el niño tiene los siguientes síntomas:
·
Ausencia
de pulso
Primeros auxilios
Los
siguientes pasos se basan en las instrucciones de la American Heart Association
(Asociación Americana del Corazón):
1.
Verifique
si hay lucidez mental. Sacuda
o palmotee al niño suavemente. Observe si se mueve o hace algún ruido.
Pregúntele en voz alta "¿Estás bien?"
2.
Si
no hay respuesta, pida ayuda. Pídale
a alguien que llame al número local de emergencias (911 en los Estados Unidos)
y consiga un desfibrilador externo automático o AED (si hay disponibilidad de
esta máquina). No deje al niño solo hasta que le haya practicado RCP
aproximadamente por dos minutos.
3.
Coloque
al niño cuidadosamente boca arriba. Si existe la posibilidad de que el niño tenga una
lesión en la columna, dos personas deben moverlo para evitar torcerle la cabeza
y el cuello.
4. Realice compresiones cardíacas:
·
Coloque
la base de una mano en el esternón, justo debajo de los pezones. Asegúrese de
que la mano no esté en el extremo del esternón.
·
Mantenga
la otra mano en la frente del niño, sosteniendo la cabeza inclinada hacia
atrás.
·
Aplique
presión hacia abajo en el pecho del niño de tal manera que se comprima entre
1/3 y 1/2 de su profundidad.
·
Aplique
30 compresiones, permitiendo cada vez que el pecho se levante completamente.
Estas compresiones deben efectuarse de manera RÁPIDA y fuerte sin pausa. Cuente
las 30 compresiones rápidamente: "1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10, 11, 12,
13, 14, 15, 16, 17, 18, 19, 20, 21, 22, 23, 24, 25, 26, 27, 28, 29, 30,
ya".
5. Abra la vía respiratoria. Levante la barbilla con
una mano. Al mismo tiempo, incline la cabeza hacia atrás empujando la frente
hacia abajo con la otra mano.
6. Observe, escuche y sienta si hay respiración.
Ponga el oído cerca de la nariz y boca del niño. Observe si hay movimiento del
pecho y sienta con la mejilla si hay respiración.
7.
Si el niño no está respirando:
·
Cubra
firmemente con la boca la boca del niño.
·
Cierre la
nariz apretando con los dedos.
·
Mantenga
la barbilla levantada y la cabeza inclinada.
·
Dé 2
insuflaciones boca a boca. Cada insuflación debe tomar alrededor de un segundo
y hacer que el pecho se levante. Dé 2 insuflaciones más. El pecho debe
elevarse.
8.
Continúe la RCP (30 compresiones cardíacas, seguidas de dos insuflaciones y
luego repetir) durante aproximadamente dos minutos.
9.
Después de aproximadamente 2 minutos de RCP, si el niño aún no presenta
respiración normal, tos o algún movimiento, déjelo solo si no hay alguien más y
vaya a llamar al número local de emergencias (como el 911).
Si hay disponibilidad de un AED para niños, utilícelo en ese momento.
10.
Repita la respiración boca a boca y las compresiones cardíacas hasta que el
niño se recupere o llegue la ayuda.
Si el
niño comienza a respirar de nuevo por sí mismo, colóquelo en posición de
recuperación. Verifique periódicamente la respiración hasta que llegue la
ayuda.
No se debe
·
Si piensa
que el niño tiene una lesión de columna, empuje
la mandíbula hacia adelante sin mover la cabeza y el cuello. No permita que la
boca se cierre.
·
Si el
niño tiene signos de respiración normal, tos o movimiento, NO iniciar las
compresiones cardíacas, porque al hacerlo se puede causar un paro cardíaco.
·
A menos
que se sea un profesional de la salud, NO debe verificar si hay pulso. Solo un
profesional de la salud está entrenado apropiadamente para hacer esto.
Cuándo contactar a un profesional médico
·
Si
tiene ayuda, solicítele
a una persona que llame al número local de emergencias (911 en los Estados
Unidos) mientras otra persona comienza a administrar RCP.
·
Si
está solo, grite fuertemente pidiendo
auxilio y luego inicie la RCP. Después de aproximadamente dos minutos de
practicar RCP, si no ha llegado ayuda, llame al número local de emergencias
(como el 911). Usted puede llevar al niño consigo hasta el teléfono más
cercano, a menos que sospeche lesión en la columna.
REFERENCIA:
MANIOBRAS DE HEIMLIVH EN BEBÉS, NIÑOS Y ADULTOS.
Es una técnica de emergencia para
prevenir la asfixia cuando se bloquean las vías respiratorias de una persona
con un pedazo de alimento u otro objeto.
Se puede utilizar de manera segura
tanto en niños como en adultos, pero la mayoría de los expertos no la
recomiendan para bebés menores de un año. Uno puede llevar a cabo esta maniobra
en uno mismo.
EN ADULTOS:
Primeros auxilios
- Para una persona consciente que esté sentada o
parada, ubíquese detrás de ella y coloque los brazos alrededor de su
cintura.
- Coloque el puño, con el pulgar hacia adentro,
justo por encima del ombligo de la persona, y agarre el puño firmemente
con la otra mano.
- Hale el puño con fuerza y abruptamente hacia
arriba y hacia adentro para aumentar la presión en la vía respiratoria por
detrás del objeto causante de la obstrucción y forzarlo a salir de la
tráquea.
- Si la persona está consciente y acostada boca
arriba, ubíquese por encima de ella con una pierna a cado lado. Empuje el
puño agarrado hacia arriba y hacia adentro en una maniobra similar a la de
arriba.
Es posible que se deba repetir el
procedimiento varias veces antes de lograr desalojar el objeto. Si los
repetidos intentos no logran abrir la vía respiratoria, puede ser necesario
practicar una incisión de emergencia en la tráquea (traqueotomía o
cricotirotomía).
EN BEBÉS:
Se considera bebé, por lo menos
para fines de primeros auxilios, a los infantes que se les puede cargar con una
sola mano, y manipular con relativa facilidad. Para la atención a éstos, es
necesario estar sentados, para tener mayor seguridad en el trato.
·
Se toma al pequeño, sosteniéndolo del pecho, bocabajo
hacia nuestro frente con una sola mano sobre el largo del antebrazo.
·
Con la mano que queda libre, específicamente con el
talón de la palma (que es la parte contigua a la muñeca).
·
se le dan cinco
golpes fuertes (en proporción al desarrollo del niño) y rápidos en la espalda.
·
Hecho esto, se voltea y con el dedo en forma de gancho
se extrae el objeto extraño. Lo mejor es hacerlo en un solo intento, así se
evita poner más en riesgo la vida de la criatura.
NIÑAS Y NIÑOS:
En el caso de menores, es decir:
aquellos que no pueden ser sostenidos con una sola mano y que pueden permanecer
de pie; el procedimiento es muy similar al que se usa con personas adultas,
pero quien lo aplica debe estar sentado para poder adecuarse a la estatura del
infante.
·
Se le rodea con los brazos y se localiza el apéndice
xifoides (que es el punto en donde convergen las costillas, también conocido
como plexo solar; para mayor referencia es justo arriba de lo que llamamos
"la boca del estómago") desde ese punto se marcan dos dedos hacia
abajo;
·
Con una mano en puño y con la otra envolviéndolo.
·
Se levantan un poco los brazos y se hace un movimiento
violento en forma de J, con el cuidado necesario para no lesionar más al menor
de los que le estamos ayudando.
·
De ser necesario se repite el procedimiento.
Es
muy importante que una vez realizada la maniobra de Heimlich se haga uso de los
servicio de emergencia, ya que las consecuencias de esta pueden ser
considerables.
EN EMBARAZADAS:
Dependiendo del tamaño de la
persona es la fuerza con la que se dan las compresiones. Si se trata de una
persona embarazada la compresión se hace a nivel torácico, dos dedos por arriba
del apéndice xifoides.
FRACTURAS:
Si se aplica más presión sobre un
hueso de la que puede soportar, éste se partirá o se romperá. Una ruptura de
cualquier tamaño se denomina fractura. Si el hueso fracturado rompe la piel, se
denomina fractura expuesta (fractura compuesta).
Una fractura por estrés o sobrecarga
es una fisura delgada en el hueso que se desarrolla por la aplicación
prolongada o repetitiva de fuerza sobre éste.
Consideraciones
Es difícil
diferenciar un hueso dislocado de uno fracturado. Sin embargo, ambos son situaciones de
emergencia y las medidas de primeros auxilios básicos son las mismas.
Causas
Las siguientes son causas comunes de
fracturas óseas:
·
Caída desde una altura
·
Accidentes automovilísticos
·
Golpe directo
·
Fuerzas repetitivas, como las
causadas por correr, pueden ocasionar fracturas por sobrecarga del pie, el
tobillo, la tibia o la cadera
Síntomas
·
Extremidad o articulación
visiblemente fuera de lugar o deformada
·
Hinchazón, hematoma o sangrado
·
Dolor intenso
·
Entumecimiento y hormigueo
·
Ruptura de la piel con el hueso que
protruye
·
Movimiento limitado o incapacidad
para mover una extremidad
Primeros auxilios
1. Revise las vías respiratorias y la respiración de la persona. De ser
necesario, llame al número local de emergencias (911 en los Estados Unidos) e
inicie la respiración artificial, RCP o control de la hemorragia.
2.
Mantenga a la persona inmóvil y calmada.
3.
Examine con atención a la persona en
busca de otras lesiones.
4.
En la mayoría de los casos, si la
ayuda médica llega rápidamente, permita que el personal médico tome las medidas
adicionales.
5. Si la piel presenta ruptura, se debe tratar de inmediato para prevenir
la infección. No respire sobre la herida ni hurgue en ella. De ser posible, enjuague suavemente para
retirar los detritos visibles y otros agentes contaminantes, cuidando de no
frotarla ni irrigarla con demasiada fuerza. Cubra con apósitos estériles.
6.
En caso de ser necesario, inmovilice
el hueso roto con un cabestrillo o tablilla. Entre los elementos posibles para
entablillar se pueden considerar un periódico enrollado o tablillas de madera.
Inmovilice el área tanto por encima como por debajo del hueso lesionado.
7.
Aplique compresas de hielo para
disminuir el dolor y la hinchazón.
8. Tome medidas para prevenir unshock. Coloque a la víctima en posición horizontal, levántele los pies unas
12 pulgadas (30 centímetros) y cúbrala con un abrigo o una cobija; pero NO la
mueva si sospecha de una lesión en la cabeza, la espalda o las piernas.
VERIFICAR LA CIRCULACIÓN SANGUÍNEA
Verifique la circulación sanguínea de
la persona y presione fuertemente sobre la piel que se encuentra más allá del
sitio de la fractura. Por ejemplo, si la fractura se presenta en una pierna,
presione en los pies. La piel primero debe ponerse blanca y luego
"rosada" aproximadamente en dos segundos. Otros signos de circulación
inadecuada abarcan piel pálida o azulada, entumecimiento y hormigueo y pérdida
del pulso. Si la circulación es insuficiente y NO se dispone de personal
capacitado rápidamente, trate de realinear la extremidad en una posición normal
de reposo. Esto reducirá la hinchazón, el dolor o el daño a los tejidos debido
a la falta de irrigación sanguínea.
TRATAR EL SANGRADO:
1.
Coloque un pedazo de tela limpia y
seca sobre la herida para cubrirla.
2.
En caso de que continúe el sangrado,
aplique presión directa en el sitio. NO aplique un torniquete en la extremidad
para detener el sangrado, a menos que se trate de una situación potencialmente
mortal.
No se debe
·
NO mueva a la persona a menos que el
hueso roto esté completamente estable.
·
NO mueva a una persona con lesión en
la cadera, pelvis o muslos, a menos que sea absolutamente necesario. Si tiene
que moverla, arrástrela hasta un lugar seguro tomándola de la ropa (por los
hombros de la camisa, el cinturón o los pantalones).
·
NO mueva a una persona que tenga una
posible lesión en la columna vertebral.
·
NO intente enderezar un hueso ni una
articulación deformados ni cambiar su posición, a menos que la circulación
parezca afectada.
·
NO trate de reubicar una posible
lesión de la columna.
·
NO pruebe la capacidad de un hueso
para moverse.
Cuándo contactar a un
profesional médico
Llame al número local de emergencias
(911 en los Estados Unidos) si:
·
Hay una fractura sospechosa en la cabeza,
el cuello o la espalda.
·
Hay una fractura sospechosa en la
cadera, la pelvis o la parte superior de la pierna.
·
Usted mismo no puede inmovilizar la
lesión por completo en la escena.
·
Hay un sangrado profuso.
·
El área por debajo de la articulación
lesionada está pálida, fría, pegajosa o azulada.
·
Hay un hueso que protruye a través de
la piel.
Aunque es posible que otras fracturas
no sean situaciones de emergencia, aun merecen atención médica. Llame al médico
para averiguar cuándo y dónde consultarlo.
Si un niño pequeño se niega a
soportar peso sobre un brazo o una pierna después de un accidente, no mueve el
brazo o la pierna, o la deformidad se puede ver claramente, suponga que el niño
presenta una fractura ósea y consiga ayuda médica.
Prevención
·
Use indumentaria protectora apropiada
al esquiar, montar en bicicleta, patinar y participar en deportes de contacto.
Esto incluye: casco de seguridad, coderas, rodilleras y canilleras.
·
Cree un ambiente seguro para los
niños pequeños. Ponga puertas en las escaleras y mantenga las ventanas
cerradas.
·
Enséñeles a los niños cómo estar
seguros y cuidarse solos.
HEMORRAGIAS:
Concepto y Nomenclatura Hemorragia es la salida de sangre del aparato circulatorio. Generalmente es una extravasación, arterial o venosa; la hemorragia de origen cardíaco es menos frecuente. La sangre puede quedar en los tejidos, puede acumularse en las cavidades naturales del cuerpo o puede perderse al exterior.
La infiltración hemorrágica de los tejidos puede consistir en petequias (pequeñas hemorragias discoidales o anulares de hasta 2 mm de diámetro) o de sugilaciones o sufusiones (hemorragias laminares mayores; el primer término se emplea preferentemente para la piel, el segundo, para las mucosas). Equimosis es equivalente, para algunos, a petequias, para otros, a sugilaciones y sufusiones.
La sangre puede acumularse en el espesor de un órgano labrándose una cavidad; dicha colección hemática se llama hematoma.
Según la cavidad corporal en que se acumule la sangre, se habla de: hemotórax, hemopericardio, hemoperitoneo, hemartrosis, hematosálpinx, hematometra. Para las colecciones sanguíneas en los espacios meníngeos suele hablarse de hematoma: subdural, subaracnoideo.
Según el sitio de origen o la vía de eliminación de la sangre, se habla de: epistaxis (origen nasal), hemoptisis (origen pulmonar de sangre expulsada con la expectoración), hematemesis (vómito de sangre), melena (deposición de sangre negruzca, digerida), hematoquezia (eliminación de sangre fresca por vía anal, originada en el recto), hematuria (sangre en la orina), menorragia (hemorragia de origen uterino dentro del período menstrual), metrorragia (hemorragia de origen uterino fuera del período menstrual).
HEMORRAGIAS:
Concepto y Nomenclatura Hemorragia es la salida de sangre del aparato circulatorio. Generalmente es una extravasación, arterial o venosa; la hemorragia de origen cardíaco es menos frecuente. La sangre puede quedar en los tejidos, puede acumularse en las cavidades naturales del cuerpo o puede perderse al exterior.
La infiltración hemorrágica de los tejidos puede consistir en petequias (pequeñas hemorragias discoidales o anulares de hasta 2 mm de diámetro) o de sugilaciones o sufusiones (hemorragias laminares mayores; el primer término se emplea preferentemente para la piel, el segundo, para las mucosas). Equimosis es equivalente, para algunos, a petequias, para otros, a sugilaciones y sufusiones.
La sangre puede acumularse en el espesor de un órgano labrándose una cavidad; dicha colección hemática se llama hematoma.
Según la cavidad corporal en que se acumule la sangre, se habla de: hemotórax, hemopericardio, hemoperitoneo, hemartrosis, hematosálpinx, hematometra. Para las colecciones sanguíneas en los espacios meníngeos suele hablarse de hematoma: subdural, subaracnoideo.
Según el sitio de origen o la vía de eliminación de la sangre, se habla de: epistaxis (origen nasal), hemoptisis (origen pulmonar de sangre expulsada con la expectoración), hematemesis (vómito de sangre), melena (deposición de sangre negruzca, digerida), hematoquezia (eliminación de sangre fresca por vía anal, originada en el recto), hematuria (sangre en la orina), menorragia (hemorragia de origen uterino dentro del período menstrual), metrorragia (hemorragia de origen uterino fuera del período menstrual).
Patogenia
Según la patogenia se distinguen dos formas: la hemorragia por rexis y la hemorragia por diapédesis. La primera es de origen arterial, venoso o cardíaco, la segunda se produce en la microcirculación, preferentemente en capilares por lesión de la pared (endotelio o membrana basal o ambos). La rotura de una arteria, de una vena o del corazón son causas de hematomas, de colecciones hemáticas en una cavidad o de hemorragias infiltrativas laminares. La hemorragia capilar se manifiesta típicamente en forma de petequias, pero puede dar origen a pérdidas cuantiosas de sangre, a hemorragias laminares y a colecciones hemáticas mayores.
Hemorragias por rexis
Se trata aquí de una solución de continuidad en la dimensión macroscópica o de la microscopía de luz. La rotura se produce por debilidad de la pared, que se hace incapaz de resistir la presión sanguínea. La sola hipertensión es incapaz de romper un vaso sano o la pared cardíaca indemne.
Las lesiones más frecuentes que condicionan la ruptura de un vaso son las lesiones traumáticas, necrosis, inflamaciones, procesos degenerativos que disminuyen la resistencia de la pared (degeneración mixoidea en la enfermedad de Erdheim, fibrosis y adelgazamiento de la pared en las venas ectásicas, disminución del espesor de la pared arterial en aneurismas), alteraciones de la estructura de la pared vascular como resultado de displasias. Las causas más frecuentes de la rotura cardíaca son el infarto y las lesiones traumáticas. Un caso particular de rotura es la corrosión de la pared vascular por un proceso primeramente extravascular. Ello no es raro en la úlcera gástrica o duodenal o en una caverna pulmonar tuberculosa, en que el vaso es englobado en la necrosis. Esta forma se llama hemorragia por diabrosis.
Hemorragia por diapédesis
En esta forma patogenética la hemorragia se produce principalmente en capilares, con menor participación de vénulas y aun menor, de metarteriolas. La lesión endotelial o la alteración de la membrana basal producen un aumento de permeabilidad vascular de tal magnitud que permite el paso pasivo de los elementos hemáticos. La lesión endotelial puede consistir en diversas alteraciones paratróficas, en necrosis o desprendimiento del endotelio.
Los factores que con mayor frecuencia producen lesión endotelial con hemorragias capilares, son la hipoxia y los tóxicos. Una patogenia similar tiene el componente hemorrágico de algunas inflamaciones. Un factor que altera la membrana basal es la avitaminosis C. También se encuentra una membrana basal alterada en las telangiectasias de angiodisplasias
Hemorragias por trastorno de la hemostasis
Los trastornos de la hemostasis pueden manifestarse en forma de petequias de causa inaparente, como en ciertas alteraciones de las plaquetas, o en hemorragias copiosas ante traumatismos que normalmente no provocan hemorragias o, si lo hacen, ellas se detienen sin mayores consecuencias gracias al mecanismo de la coagulación. Esto ocurre en deficiencias de algún factor de la coagulación, como en el caso de la hemofilia.













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